¿Te puedes creer que hubo una época en la que los seres humanos no teníamos neveras en casa? Era una época en la que conseguir cerveza fría era prácticamente imposible y en la que la refrigeración industrial no era más que un sueño en la mente de algún genio.

Más adelante, al mundo de la refrigeración industrial llegaron las primeras neveras que consistían en poco más que en una caja en la que almacenar un hielo que debía reponerse y se iba fundiendo. En cambio, después, con el avance de la tecnología la refrigeración industrial pudo ser por fin una realidad gracias a las innovaciones en refrigeración y al poder de la electricidad. Son las neveras clásicas de toda la vida que hemos tenido en nuestras casas desde, por lo menos, los años 60.

Desde entonces, la refrigeración industrial no ha dejado de progresar y de desarrollarse a pasos de gigante. Hace unos años los sistemas de refrigeración industrial, como los domésticos, se basaban en la compresión y expansión de un gas de forma cíclica. Al pasar de líquido a gaseoso, el gas necesitaba de calor que extraía de los alimentos refrigerados a los que se lo “Robaba”.

La refrigeración industrial avanza a pasos agigantados

Sin embargo el mundo de la refrigeración industrial ha dado verdaderos pasos de gigante en las últimas décadas. En lugar de optar por métodos de refrigeración industrial basados en la contracción y expansión del gas; se han desarrollado nuevas técnicas de refrigeración magnética. Estas técnicas no solo son más efectivas, sino que causan mucho menos daño en la atmósfera, pues los gases eran, en parte, los causantes del agujero en la capa de ozono al final de su vida útil.

En la refrigeración industrial magnética el principio es diferente. Se trata no de usar un gas sino un sólido magnético que, básicamente, haría que en lugar de ciclos de contracción y expansión del gas, hubiese ciclos de magnetización y desmagnetización. Se trata aquí de jugar con lo que los expertos llaman el “campo magnetocalórico”.

Lo que cambia la temperatura gracias a la refrigeración industrial magnética es, precisamente, la configuración magnética de los átomos. Esta configuración magnética cambia a determinadas temperaturas. Una cosa buena que tienen los materiales capaces de estas propiedades en la refrigeración industrial es el hecho de que no se oxidan como otros metales.

En 2006 se creó el primer refrigerador magnético del mundo en Roskilde, Dinamarca y, desde entonces, esta tecnología no ha hecho más que desarrollarse más y más, como también lo ha hecho la nanotecnología. Esta última tecnología de refrigeración industrial, por su parte, está aún en las primeras fases de desarrollo dentro de un proyecto mucho más amplio de investigación cuántica. Se espera que, junto con la magnetización, pueda ser uno de los métodos de la refrigeración industrial del mundo de mañana.

Por Sergio Delgado